Gilberto Correa, un periodista a la antigua

Este presentador superestrella que llegó a Caracas a los 21 años, cree que el talento en los medios se hace y se considera afortunado por haberse podido dedicar a lo que le apasionó desde pequeño; los medios audiovisuales.

Gilberto Correa, periodista egresado de La Universidad del Zulia, padre de dos hijos y eminencia de la televisión venezolana, trabajó para Venevisión durante 31 años en programas como De Fiesta con Venevisión y Súper Sábado Sensacional. Este hombre que ha visto a Caracas cambiar y transformarse junto con sus medios de comunicación, conserva el porte, la elegancia y la educación de una ciudad ya olvidada al mismo tiempo que abraza de lleno al XXI y es un adicto más a la tecnología BlackBerry.

A pesar de ser una figura reconocidísima, no fue difícil contactar a Gilberto Correa. Aceptó otorgar una entrevista a una estudiante de comunicación como un favor a una vieja amiga y antes de comenzar al entrevista comentó que no era la primera vez que hacía eso. Anteriormente se había dejado entrevistar por otros estudiantes que buscaban “la opinión de alguien con experiencia en el medio”.

El encuentro se llevó a cabo en Café Olé de Las Mercedes; un lugar que frecuenta mucho el periodista, y al cual llegó con elegante puntualidad. Pidió un té de manzanilla, le brindó un agua a la entrevistadora y se dedicó de lleno a responder todas las preguntas con un tono amable, interrumpido sólo un par de veces por su teléfono BlackBerry último modelo.

La entrevista comenzó hablando de cómo llegó a Caracas ya que, aunque Gilberto Correa se considera más caraqueño que maracucho, es occidental de nacimiento.

Él llegó a Caracas en el año 1965 en respuesta a una llamada de Venevisión. Lo invitaron a formar parte de un programa juvenil y cuando culminó, se enteró de que en realidad todo había sido una prueba en vivo y que querían que formase parte del staff del canal. Entonces, se tuvo que venir rápidamente a Caracas, una ciudad de la que se enamoró rápidamente y a la cual nunca pensó abandonar para volver a su ciudad natal ya que lo hubiese considerado “un fracaso”.

-¿Cuál fue su primera impresión de Caracas? 

Mi primera impresión fue de mucho asombro. Caracas era una ciudad muy distinta a lo que es hoy en día. Por ejemplo, te puedo decir que lo que más me asombró de Caracas en ese entonces es lo que hoy más me asombra por lo mal que está. Es una gran contradicción. Por ejemplo, las Torres del Centro Simón Bolívar. Yo llegué aquí y vi aquello tan alto e impresionante y hoy es un desastre.

-¿Y antes de llegar a Venevisión ya tenía experiencia en medios de  comunicación?

Claro, en Maracaibo trabajé tanto en radio como en televisión. Estás hablando con una persona que encontró su vocación a muy temprana edad. Yo me gradué de locutor a los diecisiete años, cuando no era ni siquiera mayor de edad. Tenía voz de hombre pero era un chamo. Y fue por esa experiencia en radio que se me despertó esa curiosidad que debe existir en todo periodista y decidí estudiar periodismo en La Universidad del Zulia.

- ¿Qué lo hizo cambiarse de la radio a la televisión?

Las oportunidades. En este medio siempre andan buscando gente con caras nuevas y yo tuve la suerte de que un evento benéfico que se hizo en Maracaibo se retransmitió en Venevisión y la gente del canal dijo “este tipo habla y está bien desenvuelto”. Y por supuesto, esas condiciones que son innatas y naturales, con el tiempo las fui puliendo.

-Entonces, ¿Un buen periodista nace o se hace?

Un buen periodista puede tener condiciones innatas pero nadie nace hecho en este medio. Es algo que tu vas haciendo; como un atleta. Vas desarrollando tus habilidades y mejorando tu preparación mientras lees, mientras observas, mientras aprendes. Mucha gente cree que para ser locutor de radio o de televisión basta sólo con tener una buena voz, pero la voz obedece a una cosa que se llama cerebro y el cerebro obedece a una cosa que se llama intelecto; y el intelecto es una cosa que debes cultivar. Tú naces analfabeta y puedes morir analfabeta si tú lo quieres. Debes cultivarte y aprender a hablar para ser alguien en este medio. Y te confieso que a mi me costó mucho aprender a hablar en público y aprender a gesticular. No fue algo que aprendiera de un momento para otro; me tomó mucho tiempo. Aunque me tomó más tiempo aún aprender a callarme la boca.

-¿Y cuál cree que es la diferencia entre los presentadores de antes y los de  ahora?

Antes éramos un poco más formales mientras que hoy en día son más irreverentes. Hoy en día mucha gente entiende que ser animador es pararse a hacer el papel de loco o de payaso, o decir cosas raras e incluso vestirse de manera extraña y extravagante. Yo soy de una generación donde la formalidad y el respeto por el otro eran muy importantes. Se hubiera visto muy mal que un presentador de ese entonces fuera como los de ahora. Si yo hubiera hecho en aquel entonces lo que muchos de los jóvenes hacen hoy, yo creo que no hubiera sido Gilberto Correa.

-Aparte de su carrera en medios audiovisuales ¿nunca le interesó el periodismo escrito?

No. Y no solamente es eso, sino que todos mis profesores en la escuela desde Sergio Antillano hasta Hector Mujica siempre me dijeron que lo mío era la parte audiovisual. Al profesor Mujica lo conocí en unas charlas en Maracaibo y cuando me oyó hablar me dijo “Mira carajito, tu vas para la televisión. Eso es lo tuyo.” Entonces, desde un comienzo yo tuve eso bien claro. Una de las cosas que yo considero que es el mejor regalo que Dios, por llamar a un ser superior, o el destino te pueden dar a ti, es encontrarte a ti mismo en la profesión que tu quieres. Cuántos abogados no conozco yo que están vendiendo carros; ingenieros dando clases de matemáticas, o arquitectos que tienen una floristería. Yo creo que el mejor regalo que una persona puede tener en la vida es tener una profesión escogida por ti, desarrollada por ti, ejercida por ti, y con el entusiasmo de que es lo que te gusta, sea lo que sea.

-¿Y en su familia hubo otros periodistas que lo influenciaran?

No, ni uno. Es más, te voy a hacer una confesión; en mi familia no querían que yo fuera periodista porque decían que no servía para eso.

-¿En qué se diferencia su experiencia en De Fiesta con Venevisión y  en Súper Sábado Sensacional?

De Fiesta en Venevisión es básicamente un programa de estudio, con grandes artistas musicales del momento; con las grandes figuras no sólo de Venezuela sino del mundo. Por ahí pasaron desde Domenico Modugno hasta Samy Davis Junior, Palito Ortega, Nino Bravo, y puedo seguir; la lista es larguísima. Sábado Sensacional, por su parte, es un programa eminentemente de corte popular o lo que llaman a veces despectiva o eufemísticamente un programa “sube cerro”. Es para todo tipo de audiencia y el contacto con el público es muy importante. Habían grandes transmisiones, grandes eventos a los que la gente les llamaba “bailantas”. Yo tuve la oportunidad de hacer el programa Sábado Sensacional dos veces en Los Próceres con tres escenarios porque uno no era suficiente. La primera vez fueron 250.000 personas y la segunda, casi 300.000. Las dos experiencias fueron muy gratificantes, aunque radicalmente distintas, y nopodría decir cuál me gustó más.

-¿Qué ha sido lo mejor que le ha dejado su experiencia en los medios?

Como aprendizaje, por supuesto que el tránsito de aprender y conocer a la gente y la conducta humana, las emociones humanas; conocer el país, conocer el mundo, viajar y culturizarme. Ahora, como herencia de afecto, hay mucha gente en la calle que todavíame reconoce y me saluda con muy especial cariño. Eso es un capital afectivo muyvalioso; como un salario de afecto.

-¿Y siempre quiso ser parte de la vida pública y ser conocido?

No, realmente yo no lo quise y no fui una figura conocida de un lunes para un martes. Eso me tomó tiempo y no fui un ilustre desconocido que de un momento a otro hizo “bum” como una espuma. Y eso tiene sus pros y sus contras. Por ejemplo, aunque anadie le amarga un dulce, uno pasa a vivir como en una vitrina, y el venezolano es muy criticón.

-Usted ha conocido distintos regímenes políticos a diferencia de los jóvenes de ahora que sólo se pueden acordar de uno. ¿Cuál ha sido el que más le ha gustado?

Definitivamente toda la etapa de la democracia, con todos sus vaivenes, defectos ycadencias. Y no solamente he vivido esos períodos sino que también he conocido a lospresidentes; a Caldera, a Betancourt, a Pérez, a Lusinchi, a Velásquez; incluso aChávez. Y, por supuesto, cada quien tiene su estilo y su manera de ver el país, pero yacorresponde a sociólogos y políticos el analizar a cada uno y sus diferencias. Yo nuncahe sido político y evito hacer comentarios políticos en público. La gente no me conoce por eso y nunca me ha visto en un televisor hablando bien o mal de alguien. Yo hablo de cosas humanas pero no de cosas políticas; no juego con culebras que no conozco.

La entrevista continuó tocando temas muy variados. Gilberto Correa mostró ser un padre muy cariñoso que no pudo evitar hablar de su hija de veintiocho años que estudió periodismo en los Estados Unidos y que vive en Nueva York, y sacar su foto de la billetera para enseñarla.  Además, dijo de que de haber tenido un ejemplo a seguir, éste hubiera sido Renny Otolina, a quien tuvo la oportunidad de conocer, y contó diversísimas anécdotas acerca de la gente que conoció durante su carrera en los medios. Finalmente comentó que a su parecer los medios en Venezuela, de un tiempo para acá, han comenzado un proceso de involución, pero que sin embargo, nunca se iría del país.

- ¿Nunca pensó irse del país?

No, aunque una vez me salió una oportunidad para trabajar con Telemundo, que es la competencia de Univisión, que es la que tiene a Don Francisco con Sábado Gigante. Surgió la idea de hacer un programa similar pero al final nunca se concretó. Hubiese sido el gran negocio; trabajar en español y cobrar en inglés.

-¿Y actualmente con la situación del país no ha considerado irse? 

Jamás, mi lugar es Venezuela.

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Acerca de adriag91

Estudiante de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Súper curiosa y habladora. Talk to me in spanish, english, french or deutsch.
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