La UCV vence sombras de enfermedades a nivel nacional

La UCV es la única productora nacional de sueros antiescorpiónicos y antiofídicos, produce y vende fórmulas magistrales y cosméticas, y alberga el único servicio público de producción de vacunas en Venezuela.

Desde vacunas hasta productos cosméticos, la ciudad universitaria produce a una escala importante una amplia variedad de productos médicos y farmacéuticos que son aprovechados por muchas personas no sólo dentro de la UCV, sino también a nivel nacional.

La Ciudad Universitaria de Caracas es, en primer lugar, el único lugar público en todo el país donde se producen vacunas. Esta labor se hace específicamente en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, que es productor nacional de vacunas como toxoide y trivalente; y pronto se tiene pensado ampliar esta producción y llevarla a nivel internacional mediante la construcción de una nueva planta de vacunas (que la construcción de esta planta esté rodeada del misterio y los retrasos que se han hecho típicos en casi todo lo relativo a políticas públicas en Venezuela, es otro tema).

En segundo lugar, en la Facultad de Farmacia de la UCV se realiza la producción de sueros antiofídicos y antiescorpiónicos. Esto se realiza en el Centro de Biotecnología, de la mano del Dr. Héctor Scannone.

Finalmente, La Facultad de Farmacia cuenta con servicios de elaboración y dispensación de fórmulas médicas magistrales y fórmulas cosméticas que están al servicio no sólo de los estudiantes, profesores y todas aquellas personas que hacen vida dentro de la UCV, sino también de todos los venezolanos que deseen conseguir medicamentos y fórmulas a precios sumamente baratos.

Las vacunas en la Ciudad Universitaria

La nueva planta de vacunas lleva casi una década en construcción

El Instituto de Higiene es actualmente el único productor público de vacunas bacterianas y virales de uso humano y veterinario a nivel nacional. De acuerdo con la Dra. María Manes, trabajadora del Departamento de Gerencia Sectorial de Producción, esto se hace de manera artesanal y es por esto que del seno de los trabajadores del INHRR y con el apoyo del Estado Venezolano surgió la iniciativa de ampliar la producción a nivel industrial.

La Dra. Manes indica que los médicos del departamento han estado muy ligados a la construcción de esta planta que, a pesar de todos los retrasos presentados y las informaciones confusas por parte de los funcionarios del gobierno, se espera que comience a funcionar pronto, primero con las funciones administrativas, luego envasando productos tanto nacionales como internacionales, y después produciendo vacunas de manera industrial a gran escala que permitan a el INHRR posicionarse como el primer productor de vacunas en Latinoamérica.

Esta producción masiva que se tiene prevista con el comienzo del funcionamiento de la nueva planta de producción de vacunas, según la Lic. Elsy Torres, enfermera de la Organización de Bienestar Estudiantil de la UCV, beneficiará a esta organización que, regularmente aplica vacunas (hasta ahora traídas desde el exterior) a la comunidad UCVista de manera gratuita.

La UCV lucha sola contra serpientes y escorpiones

El Centro de Biotecnología de la Facultad de Farmacia de la UCV es el único productor a nivel nacional de sueros antiofídicos (suero crotálico, contra picadas de serpiente cascabel y suero polivalente, que incluye protección contra serpientes mapanare) y sueros antiescorpiónicos. Y aquí sí que ya no hablamos de productores públicos o privados; la Facultad de Farmacia es el único lugar en toda Venezuela donde se producen  antídotos para serpientes y escorpiones.

Este departamento elabora y distribuye estos sueros desde el año 1985 y está suscrito a la Fundación UCV, pero es autofinanciado; es decir, no recibe apoyo económico de la UCV para su funcionamiento.

Además, desde el año 2002 comenzó a funcionar BIOTECFAR en el piso 8 de la Facultad de Farmacia, que está encargado únicamente de comercializar los productos del Centro de Biotecnología.

Entonces, este departamento produce sueros para la picadura de escorpiones y de las serpientes venenosas más comunes en el país, a excepción de la Coral y los suministra tanto a hospitales y clínicas como a personas particulares. Sin embargo, de acuerdo con el Lic. Luis Rondón, jefe de compras de BIOTECFAR, la mayor parte de la producción va destinada al Ministerio del Poder Popular para la Salud que, a su vez, se encarga de hacer la distribución a nivel nacional.

Lo ideal sería que el Ministerio se encargara de garantizar este suministro a, por lo menos, los hospitales de referencia para este tipo de picadas (En Caracas, por ejemplo, es el Hospital de Coche). Sin embargo, esto no sucede siempre de manera idónea y es por esto que personas particulares suelen comprar estos productos.

Una estudiante de Comunicación Social de la UCV, Bárbara Fajardo, cuenta que una vez fue picada por un escorpión en su casa y tuvo que dirigirse directamente a la UCV para conseguir el suero ya que ni siquiera en Coche lo tenían en existencia. Para cuando llegó a la UCV, después de haber recorrido varios hospitales, los médicos le dijeron que si ya no le había sucedido nada, no era necesaria la aplicación del suero, pero que tomara precauciones ya que lo típico es que, si ya fue picada una vez, la próxima vez el veneno corra más rápidamente.

De este caso hay dos puntos importantes para reflexionar en cuanto al suministro de sueros antiescorpiónicos. El primero tiene que ver con el hecho de que si la picada hubiese sido más grave, la alumna Fajardo hubiese muerto en la búsqueda de un antídoto; y el segundo con que, en base a esto, debemos analizar la importancia del debido apoyo del Ministerio en cuanto al suministro de estos productos médicos. La ciudad universitaria no puede, por ser la productora de los sueros, ser la única con disponibilidad de éstos.

Todo esto lleva a que, según en Lic. Rondón, campistas, excursionistas y otras personas que puedan situarse en situaciones de riesgo ya sea por las actividades que realizan o por el lugar donde viven, se dirijan constantemente a BIOTECFAR a adquirir los sueros antiofídicos y antiescorpiónicos producidos allí.

Hay que resaltar que, a pesar de que se realiza la venta a personas particulares, tanto él como la Dra Mariana Cepeda, Gerente de Producción del Centro de Biotecnologí, exhortan fuertemente a que las personas no se apliquen a sí mismas estos productos. Esto se debe, principalmente, a que el tamaño de la dosis necesaria dependerá de muchos factores a determinar por los médicos (por ejemplo, si la serpiente que pica ya había comido, la dosis necesaria es menor). Las personas que compran antídotos en BIOTECFAR deben dirigirse, en caso de picada, al centro médico más cercano a que les sean aplicados.

Finalmente hay que resaltar que, de acuerdo con la Dra. Cepeda, los sueros producidos en la UCV son de reconocimiento a nivel internacional por su alta calidad.

El fantasma de FACFAR

En el sótano de la Facultad de Farmacia de la UCV también se encuentra FACFAR que, en teoría, se dedica a la producción y comercialización de medicamentos en diversas presentaciones, como tabletas, cápsulas y jarabes y está suscrito a la Fundación UCV. Sin embargo, quien se acerque a esta ubicación encontrará instalaciones en ruinas llenas de cucarachas y un par de secretarios que, más que dar información sobre esta empresa que, según la página web de la UCV, sigue en funcionamiento, remiten a las personas a los otros departamentos productores de medicamentos de la Facultad de Farmacia; ya sea a BIOTECFAR, o a los servicios de fórmulas magistrales que, entre otros, producen medicamentos en tabletas, cápsulas y jarabes.

Fórmulas magistrales UCVistas

El departamento está en el piso 1 de la Facultad de Farmacia

Estas fórmulas específicas (fórmulas magistrales), deben ser solicitadas con récipe médico y, de acuerdo con la Dra. Leda Orejarena, trabajadora del servicio, tienden a ser medicamentos que no se consiguen en la calle.

Por ejemplo, si un niño necesita Captopril, la dosis comercializada en la calle suele ser muy alta. Entonces el personal del departamento se encarga de, por medio de un proceso de transformación físico-química, hacerlo adecuado para el paciente a través de suspensiones dosificadas.

Por supuesto, también se venden muchos productos comunes sin necesidad de récipe médico, y la variedad es amplia. Se comercializan productos que van desde jarabes para la tos, champú anti piojos y lágrimas artificiales hasta cremas para las várices y protectores solares. Estos productos están a disposición de todos los venezolanos interesados a muy bajos precios.

Este servicio, cabe destacar, también es auto financiado y se mantiene en base a las ventas. No se encuentran en el presupuesto ordinario de la universidad pero sí colaboran no sólo por medio del costo del espacio, sino también a través de la investigación y la formación, ya que en el servicio de Fórmulas Magistrales se dictan cursos de pre grado, post grado y se realizan pasantías.

Fórmulas Cosméticas 

La Facultad de Farmacia de la UCV también cuenta con un  departamento que elabora fórmulas cosméticas. En el quinto piso del edificio de la Facultad, desde 1983 ha funcionado ininterrumpidamente el Servicio de Elaboración y Dispensación de Fórmulas Magistrales de Productos Cosméticos.

Según la información que ofrecen en el pequeño recinto, los objetivos de este departamento son presentar al consumidor cosméticos medicados de fácil adquisición, alta calidad y bajo costo, además de colaborar con los médicos especialistas en dermatología, cirugía plástica, alergología y pediatría ofreciéndoles a sus pacientes determinados productos cosméticos, en una concentración determinada que vaya acorde a la sintomatología y afecciones que estos presenten.

El departamento ofrece productos como: ablandador de barba, aceite para masajes, champú anticaspa, champú con proteínas, crema despigmentante, cremas hidratantes para cara y cuerpo, jabón neutro, tónico capilar, desodorante líquido, extracto de aloe vera, gel exfoliante, tónico facial astringente, base para maquillaje y una gama de protectores salares en diferentes presentaciones.

A pesar de que este es un servicio que no sólo se presta a la comunidad UCVista, sino también al público en general, el horario de atención está determinado por los horarios de clase ya que el personal que labora en el departamento de elaboración y dispensación de estas fórmulas da clases en los salones contiguos, lo que limita el horario de información y condicionan la atención al público rápida, suele ser remediada con los pendones y trípticos informativos que están dispuestos en la taquilla de atención.

¿Competencia inter-departamental?

Aunque son dos departamentos pertenecientes a la Facultad de Farmacia de la UCV, los servicios encargados de la producción de fórmulas médicas magistrales y fórmulas cosméticas magistrales funcionan de manera independiente, tanto con respecto al presupuesto de la facultad y universidad (ambos son autofinanciados y se mantienen en funcionamiento gracias al dinero derivado de las ventas), como con respecto el uno del otro. La producción y ventas de uno no tiene que ver con la del otro.

Es interesante, entonces, notar que hay cierta coincidencia entre los productos que se venden en uno y en otro. Aunque obviamente están dedicados a distintos tipos de producción, cuando los límites entre lo concerniente a cada uno se acercan, se hace difuso qué corresponde a cada uno.

Por ejemplo, ambos servicios producen protectores solares, jabones de ph neutro y agua de rosas, lo que parece indicar que ambos departamentos de producción pertenecientes a una misma facultad se hacen competencia.

Esto tendría relevancia presupuestaria real si recibieran aporte económico de la universidad para producir innecesariamente de maneras separadas un mismo producto, pero ya que son autofinanciados, la pregunta se orienta hacia la falta de comunicación y acuerdo entre dos departamentos cercanos y pertenecientes a una misma facultad; ¿No sería más conveniente que a costa de que alguno de éstos dejara de producir los mismos productos que el otro, se produjeran otros y así, se diversificara aun más la oferta de medicamentos y fórmulas por parte de la universidad?

De cualquier modo, la Ciudad Universitaria de Caracas proporciona a todos los venezolanos servicios de producción de una amplia gama de medicamentos de alta calidad que, a pesar de que día a día son aprovechados por muchos y colaboran con el bienestar del país, son desconocidos por muchos otros, incluso dentro de la comunidad universitaria.


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Gilberto Correa, un periodista a la antigua

Este presentador superestrella que llegó a Caracas a los 21 años, cree que el talento en los medios se hace y se considera afortunado por haberse podido dedicar a lo que le apasionó desde pequeño; los medios audiovisuales.

Gilberto Correa, periodista egresado de La Universidad del Zulia, padre de dos hijos y eminencia de la televisión venezolana, trabajó para Venevisión durante 31 años en programas como De Fiesta con Venevisión y Súper Sábado Sensacional. Este hombre que ha visto a Caracas cambiar y transformarse junto con sus medios de comunicación, conserva el porte, la elegancia y la educación de una ciudad ya olvidada al mismo tiempo que abraza de lleno al XXI y es un adicto más a la tecnología BlackBerry.

A pesar de ser una figura reconocidísima, no fue difícil contactar a Gilberto Correa. Aceptó otorgar una entrevista a una estudiante de comunicación como un favor a una vieja amiga y antes de comenzar al entrevista comentó que no era la primera vez que hacía eso. Anteriormente se había dejado entrevistar por otros estudiantes que buscaban “la opinión de alguien con experiencia en el medio”.

El encuentro se llevó a cabo en Café Olé de Las Mercedes; un lugar que frecuenta mucho el periodista, y al cual llegó con elegante puntualidad. Pidió un té de manzanilla, le brindó un agua a la entrevistadora y se dedicó de lleno a responder todas las preguntas con un tono amable, interrumpido sólo un par de veces por su teléfono BlackBerry último modelo.

La entrevista comenzó hablando de cómo llegó a Caracas ya que, aunque Gilberto Correa se considera más caraqueño que maracucho, es occidental de nacimiento.

Él llegó a Caracas en el año 1965 en respuesta a una llamada de Venevisión. Lo invitaron a formar parte de un programa juvenil y cuando culminó, se enteró de que en realidad todo había sido una prueba en vivo y que querían que formase parte del staff del canal. Entonces, se tuvo que venir rápidamente a Caracas, una ciudad de la que se enamoró rápidamente y a la cual nunca pensó abandonar para volver a su ciudad natal ya que lo hubiese considerado “un fracaso”.

-¿Cuál fue su primera impresión de Caracas? 

Mi primera impresión fue de mucho asombro. Caracas era una ciudad muy distinta a lo que es hoy en día. Por ejemplo, te puedo decir que lo que más me asombró de Caracas en ese entonces es lo que hoy más me asombra por lo mal que está. Es una gran contradicción. Por ejemplo, las Torres del Centro Simón Bolívar. Yo llegué aquí y vi aquello tan alto e impresionante y hoy es un desastre.

-¿Y antes de llegar a Venevisión ya tenía experiencia en medios de  comunicación?

Claro, en Maracaibo trabajé tanto en radio como en televisión. Estás hablando con una persona que encontró su vocación a muy temprana edad. Yo me gradué de locutor a los diecisiete años, cuando no era ni siquiera mayor de edad. Tenía voz de hombre pero era un chamo. Y fue por esa experiencia en radio que se me despertó esa curiosidad que debe existir en todo periodista y decidí estudiar periodismo en La Universidad del Zulia.

– ¿Qué lo hizo cambiarse de la radio a la televisión?

Las oportunidades. En este medio siempre andan buscando gente con caras nuevas y yo tuve la suerte de que un evento benéfico que se hizo en Maracaibo se retransmitió en Venevisión y la gente del canal dijo “este tipo habla y está bien desenvuelto”. Y por supuesto, esas condiciones que son innatas y naturales, con el tiempo las fui puliendo.

-Entonces, ¿Un buen periodista nace o se hace?

Un buen periodista puede tener condiciones innatas pero nadie nace hecho en este medio. Es algo que tu vas haciendo; como un atleta. Vas desarrollando tus habilidades y mejorando tu preparación mientras lees, mientras observas, mientras aprendes. Mucha gente cree que para ser locutor de radio o de televisión basta sólo con tener una buena voz, pero la voz obedece a una cosa que se llama cerebro y el cerebro obedece a una cosa que se llama intelecto; y el intelecto es una cosa que debes cultivar. Tú naces analfabeta y puedes morir analfabeta si tú lo quieres. Debes cultivarte y aprender a hablar para ser alguien en este medio. Y te confieso que a mi me costó mucho aprender a hablar en público y aprender a gesticular. No fue algo que aprendiera de un momento para otro; me tomó mucho tiempo. Aunque me tomó más tiempo aún aprender a callarme la boca.

-¿Y cuál cree que es la diferencia entre los presentadores de antes y los de  ahora?

Antes éramos un poco más formales mientras que hoy en día son más irreverentes. Hoy en día mucha gente entiende que ser animador es pararse a hacer el papel de loco o de payaso, o decir cosas raras e incluso vestirse de manera extraña y extravagante. Yo soy de una generación donde la formalidad y el respeto por el otro eran muy importantes. Se hubiera visto muy mal que un presentador de ese entonces fuera como los de ahora. Si yo hubiera hecho en aquel entonces lo que muchos de los jóvenes hacen hoy, yo creo que no hubiera sido Gilberto Correa.

-Aparte de su carrera en medios audiovisuales ¿nunca le interesó el periodismo escrito?

No. Y no solamente es eso, sino que todos mis profesores en la escuela desde Sergio Antillano hasta Hector Mujica siempre me dijeron que lo mío era la parte audiovisual. Al profesor Mujica lo conocí en unas charlas en Maracaibo y cuando me oyó hablar me dijo “Mira carajito, tu vas para la televisión. Eso es lo tuyo.” Entonces, desde un comienzo yo tuve eso bien claro. Una de las cosas que yo considero que es el mejor regalo que Dios, por llamar a un ser superior, o el destino te pueden dar a ti, es encontrarte a ti mismo en la profesión que tu quieres. Cuántos abogados no conozco yo que están vendiendo carros; ingenieros dando clases de matemáticas, o arquitectos que tienen una floristería. Yo creo que el mejor regalo que una persona puede tener en la vida es tener una profesión escogida por ti, desarrollada por ti, ejercida por ti, y con el entusiasmo de que es lo que te gusta, sea lo que sea.

-¿Y en su familia hubo otros periodistas que lo influenciaran?

No, ni uno. Es más, te voy a hacer una confesión; en mi familia no querían que yo fuera periodista porque decían que no servía para eso.

-¿En qué se diferencia su experiencia en De Fiesta con Venevisión y  en Súper Sábado Sensacional?

De Fiesta en Venevisión es básicamente un programa de estudio, con grandes artistas musicales del momento; con las grandes figuras no sólo de Venezuela sino del mundo. Por ahí pasaron desde Domenico Modugno hasta Samy Davis Junior, Palito Ortega, Nino Bravo, y puedo seguir; la lista es larguísima. Sábado Sensacional, por su parte, es un programa eminentemente de corte popular o lo que llaman a veces despectiva o eufemísticamente un programa “sube cerro”. Es para todo tipo de audiencia y el contacto con el público es muy importante. Habían grandes transmisiones, grandes eventos a los que la gente les llamaba “bailantas”. Yo tuve la oportunidad de hacer el programa Sábado Sensacional dos veces en Los Próceres con tres escenarios porque uno no era suficiente. La primera vez fueron 250.000 personas y la segunda, casi 300.000. Las dos experiencias fueron muy gratificantes, aunque radicalmente distintas, y nopodría decir cuál me gustó más.

-¿Qué ha sido lo mejor que le ha dejado su experiencia en los medios?

Como aprendizaje, por supuesto que el tránsito de aprender y conocer a la gente y la conducta humana, las emociones humanas; conocer el país, conocer el mundo, viajar y culturizarme. Ahora, como herencia de afecto, hay mucha gente en la calle que todavíame reconoce y me saluda con muy especial cariño. Eso es un capital afectivo muyvalioso; como un salario de afecto.

-¿Y siempre quiso ser parte de la vida pública y ser conocido?

No, realmente yo no lo quise y no fui una figura conocida de un lunes para un martes. Eso me tomó tiempo y no fui un ilustre desconocido que de un momento a otro hizo “bum” como una espuma. Y eso tiene sus pros y sus contras. Por ejemplo, aunque anadie le amarga un dulce, uno pasa a vivir como en una vitrina, y el venezolano es muy criticón.

Usted ha conocido distintos regímenes políticos a diferencia de los jóvenes de ahora que sólo se pueden acordar de uno. ¿Cuál ha sido el que más le ha gustado?

Definitivamente toda la etapa de la democracia, con todos sus vaivenes, defectos ycadencias. Y no solamente he vivido esos períodos sino que también he conocido a lospresidentes; a Caldera, a Betancourt, a Pérez, a Lusinchi, a Velásquez; incluso aChávez. Y, por supuesto, cada quien tiene su estilo y su manera de ver el país, pero yacorresponde a sociólogos y políticos el analizar a cada uno y sus diferencias. Yo nuncahe sido político y evito hacer comentarios políticos en público. La gente no me conoce por eso y nunca me ha visto en un televisor hablando bien o mal de alguien. Yo hablo de cosas humanas pero no de cosas políticas; no juego con culebras que no conozco.

La entrevista continuó tocando temas muy variados. Gilberto Correa mostró ser un padre muy cariñoso que no pudo evitar hablar de su hija de veintiocho años que estudió periodismo en los Estados Unidos y que vive en Nueva York, y sacar su foto de la billetera para enseñarla.  Además, dijo de que de haber tenido un ejemplo a seguir, éste hubiera sido Renny Otolina, a quien tuvo la oportunidad de conocer, y contó diversísimas anécdotas acerca de la gente que conoció durante su carrera en los medios. Finalmente comentó que a su parecer los medios en Venezuela, de un tiempo para acá, han comenzado un proceso de involución, pero que sin embargo, nunca se iría del país.

– ¿Nunca pensó irse del país?

No, aunque una vez me salió una oportunidad para trabajar con Telemundo, que es la competencia de Univisión, que es la que tiene a Don Francisco con Sábado Gigante. Surgió la idea de hacer un programa similar pero al final nunca se concretó. Hubiese sido el gran negocio; trabajar en español y cobrar en inglés.

-¿Y actualmente con la situación del país no ha considerado irse? 

Jamás, mi lugar es Venezuela.

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Análisis de libro: El Circo de Ferdinand

Cuando se percibe el fin en los comienzos,
se va más aprisa que el tiempo. La
iluminación, decepción fulgurante, otorga
una certeza que transforma al desengañado
en liberado.
Émile M. Cioran

De acuerdo con Víctor Bravo, la alteridad “es una de las formas de los procesos ideológicos de la cultura”. Estos procesos se basan en una estructura binaria irreductible que, paradójicamente, pasamos la vida tratando de reducir. En este contexto, la parodia es “el discurso que mejor pone en escena la alteridad, pues su sentido último…es develar la dualidad del mundo: frente a la seriedad de la ley, la risa; frente al rostro, la máscara”.

En base a esto, podemos decir con certeza que El Circo de Ferdinand es una gran parodia de principio a fin, que sólo con palabras se dedica a desgarrar los rostros prefabricados de la sociedad, la iglesia y el mundo para develar “ese otro irreductible” que se encuentra detrás y sin cuya existencia (disculpen si hiero sistemas de creencias) ¡El mundo sería aburridísimo!. La cosa está en el equilibrio, por supuesto.

Todos sabemos que si no hubiese oscuridad, la luz sería completamente incognoscible; sin embargo, pasamos la vida en búsqueda de la luz y el ejercicio que hace Stefanía Mosca en El Circo de Ferdinand apunta a este instinto básico. Y ¿Qué mejor forma de buscar la luz que develando lo que hay de oscuro en todo lo que se viste de correcto?

Sin embargo, antes de entrar en mayores consideraciones morales acerca de la novela y sus formas de parodia, me parece interesante detenernos un momento en la forma más básica de la alteridad.

La alteridad en el existir

El Circo de Ferdinand es una historia de muerte a todo lo largo del relato, y si lo consideramos en el contexto de la trilogía inconclusa en la que se inserta, podemos decir que es una historia de muerte circular. La historia de la trilogía parte del auge y la destrucción de Mi Pequeño Mundo, transita hacia la vida, el matrimonio, la sociedad y el caos, cae en la tragedia del Circo de Ferdinand y termina con la leve esperanza de que Eugenio Celeste encuentre a la mujer que vio morir dos veces, Sheyla. Personalmente, no creo que Stefanía Mosca haya planteado esto como algo casual.

La existencia es la máxima expresión de la alteridad, y para su contraparte elaboramos proporcionalmente magníficas cárceles que, en la mayoría de los casos, son inconcientes, instintivas e incombatibles.

De acuerdo con Freud “En el inconsciente todos estamos convencidos de nuestra propia inmortalidad”, ya que si todas nuestras experiencias se remontan a un tiempo que se mantiene transcurriendo a partir del momento en que comenzamos a vivir, lo que éramos antes de eso; es decir, nada, es algo imposible de recordar y sentir.

Stefanía Mosca, sin embargo, intenta quitarle uno de sus múltiples velos a la muerte y, mediante ello, elabora una forma de parodia existencial. La muerte es vista como un tabú, como algo vetado o, como mínimo, algo relevante y extraordinario, y Mosca nos la muestra como lo trivial e irrelevante que en realidad es.

Los hermanos Wallenda caen de la torre sin que nadie se percate y mueren de manera instantánea sin que nadie repare en ellos o se lamente. Entonces, así como no solemos reflexionar acerca de la vida, esta gente no se detiene a reflexionar acerca de la muerte. Sólo Ferdinand Wallenda recuerda lo vivido y nos hace revivir esa muerte (¿es eso posible?) mediante sus recuerdos de una manera sumamente poética. La muerte de los hermanos Wallenda, en todo caso, se presenta ante el lector como una obra de arte; pero para los personajes no es motivo de reparos.

Además, Stefanía nos plantea la idea de la muerte como dadora de vida mediante la historia de Sheyla; no importa si en este relato toma el cuerpo de Rosamelia, la contorsionista.

Sheyla muere decapitada por una lámina de acero y calcinada en el submundo amorfo de Mi Pequeño Mundo, y es esta muerte la que le da vida y protagonismo a Rosamelia, la contorsionista. Cabe acotar que la deformidad física de los personajes es la menor y menos significante de las que se conglomeraban en ese bar de enanos.

Rosamelia, que fue una de las causantes del incendio que destruyó Mi Pequeño Mundo, nunca dejó de ser Sheyla ante los ojos de Eugenio Celeste, y esta transformación en una de sus víctimas es la que le permite escapar de su identidad previa y el negro destino que ésta le deparaba.

Al final del relato Rosamelia pierde la vida decapitada por un león (¿Decapitada? ¿O sólo le cortó la yugular?… Realmente no importa, igual es un Déjà vu) y de manera casi inmediata nace dentro del relato otra Sheyla. Cobra vida dentro de la historia una nueva pelirroja que le da sentido de nuevo a la existencia de Eugenio Celeste.

Entonces, la muerte como dadora de vida; ¿Es eso posible? De acuerdo con Émile Cioran “No corremos hacia la muerte; huimos de la catástrofe de haber nacido” Esto tiene sentido si consideramos que al nacer pasamos de la no existencia a la existencia y que al morir volveremos al estado inicial; la no existencia. Entonces, la no existencia es la condición primigenia y primordial para comenzar a existir.

Para la autora y para Eugenio Celeste sólo es necesario que no exista Sheyla para que ésta salte de nuevo a la existencia. Tantas veces Sheyla muera, tantas podrá volver a nacer; tantas deberá volver a nacer. Porque ¿qué es el mundo sin Sheylas; sin Leit Motiv?.

También hay que mencionar que según Martin Heidegger, el ser es la libertad hacia la muerte. Es decir; nosotros en el mundo nos caracterizamos como un todavía no. Esto nos provoca, según Heidegger, el estado que conocemos como ansiedad.

Stefanía Mosca, a mi parecer, explota de manera increíble este estado de ansiedad en El Circo de Ferdinand. Con sólo leer unas pocas páginas de la novela uno se da cuenta de que algo terrible ha pasado y algo terrible pasará; de que la muerte espera en los dos extremos del relato. Y no puedo describir sino como ansiedad el sentimiento que acompaña al lector a lo largo del relato, mientras escapa de la muerte sólo para acercarse más a ella.

La huida como forma de vida

Los personajes de Stefanía Mosca son personajes en constante huida. Huyen de sí mismos, huyen de los demás, huyen de las convenciones; simplemente huyen.

Arjimiro Briceño y Margarita Daboín huyen de quienes fueron y del futuro que esas identidades les deparaban, Flavio Herrera Paravacino huye de los formalismos, Madama Estuarda huye de la “plebe”, y tenemos a una Sheyla que huye de la muerte y el olvido (¿O es Eugenio Celeste el que huye de un mundo sin Sheyla?). El punto es que si consideramos el mundo bajo las formas de la alteridad, es necesario considerar la vida como una constante huida. Si todo se da en binomios, todo lo que hacemos nos lleva a elegir un lado de la balanza y, consecuentemente, escapar de lo que sea que haya en el otro. Así sea que elegimos ser títeres indiferenciados de la sociedad de masas, estamos huyendo de la originalidad y el cambio.

Rosamelia rememoró un animal imposible: la quimera

Según Stefanía Mosca en este corto pero profundísimo capítulo de El Circo de Ferdinand, el circo hace de lo real lo imposible y, por lo tanto, no podría hacer nada con una quimera, ya que éste animal ya es imposible.

De acuerdo con esto, el circo se encarga de producir máscaras interesantísimas. Para lo salvaje produce una máscara de docilidad, para lo amorfo, un antifaz de belleza (por ejemplo, Rosamelia, la enana erótica). El circo toma aquéllo que es inaceptable y lo disfraza para que pueda encajar dentro de una sociedad y producir, cuando no asombro, risa. ¿Pero qué pasa si hay algo que ni con mil máscaras podría encajar? Entonces, no importa lo único y lo bello que este algo pueda ser, está condenado a morir o, peor aún, a permanecer en la muerte ya que para la sociedad, nunca existió.

Sólo existe para nosotros lo que hemos experimentado; y además, sólo hacemos el esfuerzo por experimentar lo que la sociedad nos dice que podemos experimentar. Si alguien se sale de las fronteras de lo que socialmente existe, es considerado como loco. ¿Y qué si la locura fuese no ver sólo porque te han dicho que no veas? ¿Y si fuese loco resumir la naturaleza en lo “very typical”;  “en sus atardeceres y auroras boreales, en los colibríes y las mariposas”?

Unos medios dadores de vida (o muerte)

Si sólo existe lo que la convención dicta como existente y con las características con las que ésta determina, entonces los medios son, indudablemente, una fuerza creadora y destructora, capaz de edificar o demoler sociedad y vida a su paso.

A Stefanía Mosca no se le escapa este rasgo tan característico de la sociedad posmoderna y plantea a los medios de comunicación como domadores o encantadores de serpientes de ese gran circo que para ella es la sociedad caraqueña. Los medios en este relato no sólo ayudan a magnificar la boda del alcalde mayor, don Flavio Herrera Paravacini, hasta el punto en que la implantan en la mentalidad colectiva como el evento del año. ¿A quién le importa con quién y cómo se casa un alcalde? (A todos si de ello nos convencen los medios de comunicación).

Los medios también segmentan la realidad a su parecer. Si el criterio de segmentación es objetivo, artístico o esquizofrénico, eso es lo de menos. Además, los medios deciden en dónde enfocar el lente; a qué cosas hacerles zoom in, a cuales otras hacerles zoom out y cuales más sacar totalmente del encuadre. Esto se ve reflejado en El Circo de Ferdinand; especialmente en la historia de L’Homme Sauvage como guardián de la carpa de circo.

El Hombre Salvaje cumple eficientemente su papel de espantar a la muchedumbre y causar terror hasta que los medios deciden neutralizarlo. Basta con que los medios digan tres palabras para que los monigotes expectantes se convenzan de que el salvaje está allí para protegerlos a todos. ¡Qué adorable el salvaje!

Entonces si sólo somos títeres y si, aún peor, los titiriteros son seres amorfos y dignos de un espectáculo circense, ¿a dónde vamos?. Ante esta pregunta Stefanía Mosca plantea que “el futuro no es, y no hay nada, ni siquiera palabras que adosar en ese inmenso espacio inédito que se le presenta a una sociedad sin respuestas”.

Si el hombre del nuevo milenio es un mediocre carente de virtudes propias, el futuro deja de ser; ya no es ni siquiera espacio publicitario para sueños y posibilidades de otros.

 La máscara enmascarada

La religión es una de las máscaras a través de las cuales tratamos de reducir la alteridad de la vida y la muerte. De acuerdo con Robert Niemeyer, “los humanos crearon un orden social que les ayudará a evitar su mortalidad”. Sin embargo, la religión en sí misma presenta dualidades y se esconde detrás de las máscaras no sólo de la verdad vs. la ficción sino también del deber ser vs. el ser.

Stefanía Mosca hace una gran parodia de la religión al desproveerla de toda credibilidad y de uno de sus pilares principales; la certeza de que sólo nuestra religión (sea la que sea) es la verdadera.

La historia contada en El Circo de Ferdinand gira en torno a la boda del alcalde mayor de San Casimiro La Bella, que se desarrolla en el circo de los hermanos Wallenda. Esta historia no sólo devela la dispensabilidad de la iglesia como infraestructura, sino también pone en duda el carácter absoluto de la verdad eclesiástica.

Además, dentro de la carpa de circo hay desde curas hasta rabinos, pero figuras religiosas como crucifijos, biblias, vírgenes o estrellas de David; eso no. De hecho, cuando aparecen pasajes de la biblia, están modificados de acuerdo a los intereses del narrador de turno. ¿Pero no es ésto lo que viene ocurriendo desde los principios de la religión; desde la misma escritura de los testamentos hasta la selección de cuáles estarían en la biblia?

Elois en el circo

Al leer el Circo de Ferdinand me es casi imposible no relacionar a los miembros de esta sociedad circense con los Eloi de H. G. Wells en The Time Machine. En ambos casos los avances tecnológicos y el sistema capitalista han llevado a la raza humana a convertirse en hermosos muñequitos precarios y hedonistas cuyo futuro se les escapa totalmente de las manos. Además, ambas clases de seres han construido a su enemigo y han trazado el camino de su propia destrucción.

Mientras los Eloi tenían a los Morlock, los caraqueños; por no extrapolar la novela de mosca a otras sociedades; tenemos a los medios, y ambos monstruos cosechan a sus contrapartes sólo para alimentarse de ellas.

No sé cuál haya sido la intención de la autora con el final trágico de la novela El Circo de Ferdinand, pero ciertamente se puede ver como una predicción del colapso de los sistemas precarios que hemos ido construyendo.

A medida que uno va leyendo el libro, se va percatando de cosas pequeñas que podrían desancadenar grandes catástrofes: los novios que se casan dentro de la jaula del domador, los niños de los anillos que están montados en leones bebés, el sistema de seguridad basado sólamente en un hombre salvaje. Al final, aunque el caos comienza por un terremoto, todos estos pequeños detalles tienen incidencia en la magnitud que adquiere la mano aplastante de la muerte.

Entonces, si estamos de acuerdo en que el circo con todos sus participantes no es más que una gran alegoría de la sociedad caraqueña, podemos llegar a pensar que, ante los ojos de Stefanía, nuestra sociedad tenía elementos como estos que la llevarían eventualmente a una catástrofe. Así como los personajes del Circo de Ferdinand no se percataron, o no le dieron verdadera importancia, a los detonadores del fin que estuvieron plantando, los caraqueños estamos sembrando y alimentando a ciegas la semilla de nuestro colapso en muchos sentidos.

Ahora, ante esta clase de panoramas, planteados por dos autores muy distantes tanto en tiempo como en espacio, pero cercanos ideológicamente (ambos simpatizaban con los planteamientos marxistas), sólo nos queda preguntarnos ¿cuál es la solución?.

Si le volteamos la cara a la moneda, encontramos panoramas como el planteado por George Orwell en Animal Farm.

¿Preferimos ser los caballos, gallinas y ovejas manejados por cerdos o los Eloi indefensos devorados por Morlocks?

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Cocteles antivirales emborrachan a la “porcina”

Los combinados antigripales que se han aplicado en Venezuela contra la AH1N1 se diferencian redicalmente entre sí, tanto por los pacientes recomendados como por las contraindicaciones y la procedencia.

Las vacunas que se han aplicado en 2011 contra la AH1N1 (son varias y distintas) son combinados que protegen contra varias cepas de la gripe estacional, que muta constantemente, además de la cepa AH1N1. Sin embargo, estas vacunas-coctel contra la AH1N1 que se están aplicando actualmente no son las únicas que han llegado al país.

Durante la pandemia de AH1N1 que aterrorizó al mundo durante 2009 y 2010 llegó al país una primera vacuna que se estuvo aplicando por la situación de emergencia, que contenía únicamente la cepa de este virus pandémico y que no estaba a disposición del público general.

Esta primera versión de la vacuna que llegó a Venezuela y se aplicó de forma provisional para combatir la situación de emergencia, tenía muchas deficiencias y no era recomendada por la Organización Mundial de la Salud. Además, contenía un adyuvante (los adyuvantes son compuestos que ayudan a potenciar el efecto de la vacuna) que no podía ser aplicado a mujeres embarazadas, que tienen un gran factor de riesgo. 

Control de calidad

Todas las vacunas y medicamentos que llegan al país deben, en teoría, pasar por los mecanismos de control establecidos por el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (INHRR), que es el encargado de otorgar la aprobación para que el Ministerio del Poder Popular para la Salud les asigne un número de registro sanitario y entonces puedan comenzar a ser aplicadas o salir a la venta según sea el caso.

Según el Dr. Arturo Arellano, Jefe de la División de Control Nacional de Productos Biológicos (división encargada del control de vacunas), una de las excepciones que permiten que un medicamento o vacuna se salte los pasos de revisión por parte del INHRR se da en casos de epidemias. Si se desarrolla una epidemia en el país y no hay tratamiento disponible en el territorio, cuando llega el medicamento o vacuna contra la enfermedad, se comienza a aplicar de forma inmediata. Paralelamente a dicha aplicación inmediata, los laboratorios que hayan desarrollado el producto deben suministrar todos los estudios requeridos por el Instituto de Higiene para que se comience el proceso de evaluación y aprobación.

Esto fue lo que sucedió con la primera vacuna contra la gripe A que llegó al Venezuela durante la pandemia. Sin embargo, los estudios suministrados de forma paralela a la aplicación de emergencia no fueron concluyentes y  para cuando el INHRR procedió a solicitar más “literatura médica”, ya había sido decretado el fin de la pandemia (el proceso de evaluación suele tardar meses) y los fabricantes de la vacuna no volvieron a suministrar material.

Ahora, con las vacunas que se están aplicando actualmente no fue necesaria la aprobación del Instituto Nacional de Higiene por razones muy distintas. La principal es que éstas cuentan con la aprobación de la Organización Panamericana de la Salud.

Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud

De acuerdo con la página web de la Organización Panamericana de la Salud (oficina regional de la Organización Mundial de la Salud), El Fondo Rotatorio de la OPS es un mecanismo desarrollado en 1979 para la compra de vacunas, jeringas, entre otros, para países en América Latina y el Caribe”. La OPS negocia contratos en representación de sus estados miembros que les permiten a éstos, entre otras cosas, obtener un suministro continuo de vacunas que cumplan con las normas de la Organización Mundial de la Salud a precios bajos.

La Dra. María Manes, trabajadora del INHRR, informó que las vacunas que los organismos públicos están aplicando actualmente para combatir la AH1N1 fueron adquiridas a través de este Fondo Rotatorio y no necesitaron de la aprobación del Instituto de Higiene ya que fueron previamente avaladas por los parámetros de la OMS.

Sin embargo, las vacunas que son suministradas por el Ministerio del Poder Popular para la Salud a los diversos hospitales, ambulatorios y CDI a lo largo del país no son provenientes todas de un mismo lugar. Todas pasan por el filtro del Fondo Rotatorio de la OPS pero, de acuerdo a las declaraciones dadas por la Ministra Sader a finales de marzo de este año, en Venezuela se aplican productos fabricados en la India, Cuba y España.

No hay que dejar de tener presente que este es sólo el caso de las vacunas que están siendo aplicadas por organismos públicos en el país. Las diversas empresas privadas de salud pueden negociar directamente con los laboratorios fabricantes de las vacunas para aplicarlas por sus propios medios. 

Locatel vacuna con Sanofi 

Las vacunas aplicadas por Locatel contra la AH1N1 también son productos contra la gripe estacional a los que se les añadió la cepa de la influenza A y son adquiridas de manera directa con la empresa franco-alemana Sanofi-Aventis. Esta vacuna lleva el nombre de IDflu 9 (en Europa lleva el nombre de INTANZA) y también posee la aprobación de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la IDflu es distinta a la vacuna que ha sido aplicada por los organismos públicos.

Vacunas públicas vs privadas

En las declaraciones dadas por la Ministra de Salud en marzo del año en curso se dijo que la vacuna que se estaba aplicando sólo era recomendada para niños de 6 meses a 1 año de edad, adultos mayores de 60 años, embarazadas y personas con enfermedades crónicas (problemas respiratorios, cáncer, diabetes, VIH, problemas cardíacos, inmunosuprimidos).

Omitiendo el hecho de que la falta de prevención en la población general es, de acuerdo a la Red de Sociedades Científicas y Médicas de Venezuela, lo que propició un nuevo brote de AH1N1, y que para el momento de las declaraciones la mayor parte de la población afectada se encontraba entre jóvenes adultos; hay que advertir diferencias enormes entre las vacunas aplicadas por organismos públicos a las cuales hace referencia la Ministra y la vacuna IDflu aplicada por Locatel.

En primer lugar, la vacuna IDFlu 9 no está recomendada para menores de 18 años y, aunque puede ser aplicada a adultos mayores de 60 años, para esta población se fabrica una vacuna con mayor concentración, la IDflu 15 (aunque esta no posee la cepa AH1N1).  Entonces, precisamente las personas a las cuales la Ministra de Salud recomendaba aplicarse la vacuna, son las que no están dentro del rango de edad recomendado para el producto expendido por Locatel.

En segundo lugar, la IDflu está expresamente contraindicada para personas inmunosuprimidas (a las cuales también se recomendó aplicarse la vacuna suministrada por el Ministerio) porque la vacuna puede perder su efecto.

Otras contraindicaciones

La IDflu 9 no debe aplicarse si la persona padece alguna enfermedad que se acompañe de fiebre o infección aguda. En estos casos la vacunación debe posponerse hasta que la persona se haya recuperado.

De acuerdo con Elsy Delgado, enfermera trabajadora de la Organización de Bienestar Estudiantil (OBE) de la UCV, la vacuna aplicada por organismos públicos tampoco está recomendada para pacientes que tengan enfermedades virales al momento de la aplicación.

Finalmente, hay que mencionar que ninguna de las vacunas fabricadas para la AH1N1 debe ser administrada a sujetos que sean alérgicos a los huevos o proteínas de pollo ya que en el proceso de fabricación de la vacuna se utilizan huevos de gallina.

Efectos secundarios

Ya que las vacunas aplicadas por el Ministerio de Salud son de procedencias diversas y no pasan por los controles de calidad regulares del Instituto Nacional de Higiene, no se posee un registro formal de las reacciones adversas.

La vacuna IDflu suministrada por Locatel, por su parte, contiene un prospecto con todas las reacciones adversas posibles, y se encuentran como las más frecuentes (que se presentan en más de uno de cada diez pacientes) dolores de cabeza, dolores musculares, malestar general y reacciones locales en el sitio donde se aplicó la vacuna (enrojecimiento, hinchazón, endurecimiento de la piel, dolor y picor). 

En diversos blogs y sitios de opinión en internet se ha criticado, sin embargo, que los estudios sobre los efectos secundarios de la vacuna IDflu no se han realizado más allá de 3 semanas después de la aplicación de la vacuna, que es cuando generalmente se pueden comenzar a observar reacciones adversas graves.

VIDEO: Aplicación de la Vacuna IDflu 9

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ADAPTÓGENOS: Curación naturalmente ambigua

Aunque los doctores pertenecientes a Centros Médicos Adaptógenos afirman seguridad y validez de sus medicamentos, la Federación Farmacéutica Venezolana rechaza sus productos y el Instituto Nacional de Higiene no los considera seguros para otorgarles registro sanitario

Los Centros Médicos Adaptógenos (CMA) nacieron en Venezuela hace unos 10 años de la mano del doctor José Olalde y de acuerdo a la Dra. Nubia Castro, que trabaja en un CMA, los Adaptógenos son sustancias que incrementan el triángulo compuesto por Energía, Inteligencia Biológica y Organización del cuerpo humano y que no producen ningún efecto secundario ya que “son plantas”. Además, la Dra. Castro asegura que estos productos están ampliamente comprobados y aceptados por el Ministerio.

Sin embargo, el Instituto Nacional de Higiene no los aprueba oficialmente y, sin esta aprobación, no debería proceder la solicitud de registro ante el Ministerio de Salud.

El procedimiento para obtener un registro sanitario es sencillo. Todos los medicamentos que entran al país, al igual que los que son producidos en nuestro territorio deben ser evaluados por el INH. Los laboratorios deben suministrar al INH la “literatura médica” con todos los estudios que validen el medicamento y comprueben que realmente cura lo que promete, y el personal del INH se encarga de aprobar el producto o de rechazarlo y pedir más documentación y estudios. Luego de aprobado el producto por el INH, el Ministerio de Salud procede a otorgarle un número de registro sanitario. Es decir, en teoría, el ministerio no debería otorgar registro a un medicamento que no haya sido aprobado por el INH.

Con los productos naturales (entre los cuales se encuentran los Adaptógenos) hasta hace poco era algo diferente. En principio el ministerio otorgaba un número de registro provisional y el laboratorio debía posteriormente cumplir el protocolo correspondiente con el Instituto de Higiene. Sin embargo, el cumplimiento de esto no era seguido de manera rigurosa. Por esto, desde hace tres años el INH posee una División de Control Nacional de Productos Naturales, los cuales ahora deben seguir los mismos procedimientos que los medicamentos químicos o biológicos para ser aprobados.

Actualmente, según la Dra. Francia Mendoza, revisora de la división de productos naturales del INH, hay muchos productos naturales sin registro sanitario en el mercado, y afirma que dentro de estos están los Adaptógenos, a pesar de que al revisar envases de Adaptógenos se pueda ver un número de registro sanitario bajo las siglas del antiguo Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.

En estos casos, se trata un registro viejo que, como indicamos anteriormente, requería otros procedimientos para su obtención. Actualmente, según las doctoras Francia Mendoza y Xiomara Zabala, el departamento de productos naturales del Instituto de Higiene no aprueba los Adaptógenos y, por lo tanto, el Ministerio de Salud no debería otorgarles número de registro.

¿Conflictógeno?

El problema con los Adaptógenos es que poseen muchos principios activos. Generalmente los medicamentos poseen uno o dos principios activos, máximo tres; por ejemplo, la aspirina Bayer tiene el ácido acetil-salicílico y el Tachipirín, acetaminofén. En cambio, un producto Adaptógeno puede tener fácimente más de 20 principios activos. Además, se alega que cada producto puede curar más de una patología o enfermedad y sin embargo, se manda a los pacientes a mezclar productos de acuerdo a cada caso particular. Entonces, el paciente termina consumiendo una cantidad exorbitante de principios activos.

De acuerdo con la Dra. sistémica Nubia Castro, esto no produce ningún efecto negativo ya que se trata de productos hechos con plantas que no tienen efectos secundarios; sin embargo, la Dra. Mary Carmen Fernández, trabajadora del Centro de Información de Medicamentos (CEDIMED) de la Facultad de Farmacia de la UCV, considera esto como una gran mentira. Según ella ningún medicamento es inocuo y no se puede asumir que lo sea sólo porque es de origen vegetal. El ginseng, por ejemplo, puede producir taquicardia, y la valeriana está siendo estudiada porque tiene altos efectos de toxicidad.

De acuerdo con la Dra. Tibisay Gil, además, no se puede asumir que los productos naturales se pueden consumir indiscriminadamente (la Dra. Castro, en cambio, dice que para intoxicarse con plantas habría que consumir una cantidad del tamaño de varios camiones) ya que todo medicamento debe tener una dosis mínima y máxima que validen su efectividad. Por debajo de la dosis mínima el medicamento no tiene ningún efecto sobre el organismo y por encima de la máxima, produce intoxicación.

Además se deben cuidar mucho las reacciones entre productos ya que, así como mezclar productos químicos y biológicos puede dar como resultado reacciones adversas o puede potenciar o eliminar el efecto de los medicamentos, con la combinación de productos naturales es igual.

Mucho no significa nada

Al mezclar tantos principios activos, según la Dra. Mendoza, no se puede comprobar realmente el efecto de cada uno de estos sobre el organismo. Los médicos sistémicos alegan que cada producto puede tratar muchas patologías, pero no hay pruebas contundentes. Es algo así como con las tallas únicas. Deben servirle a todo el mundo pero a nadie le quedan bien.

Además, si ya estamos de acuerdo con que ningún producto es inocuo, es de suponer que no debería ser saludable consumir un compendio de 24 principios activos cuando sólo necesitas 3 para curar tu patología, y los otros 21 está entrando de gratis a tu organismo.

Otra confusión que se presenta tiene que ver con la relación entre medicina sistémica y medicina tradicional.

De acuerdo a la teoría sistémica, lo ideal es que el Adaptógeno vaya ayudando al paciente a prescindir de la medicina tradicional. Se comienza  medicando al paciente con productos Adaptógenos paralelos a su tratamiento convencional y, a medida que el paciente progresa, se va retirando el producto “sintético” para dejar solamente el sistémico. Pero, si se están aplicando dos clases de producto simultámeamente, ¿cómo se puede estar seguro de que el Adaptógeno es el responsable de la mejoría?, sobre todo cuando el “sintético” es el que ha sido aceptado por el INH de acuerdo a los estudios realizados. Además, si se pretende lograr que el paciente prescinda de la medicina tradicional a medida que mejora, ¿Cuál es la necesidad de continuar de por vida con el tratamiento sistémico?

Con enfermedades crónicas como el cáncer se marca aún más la ambigüedad en la curación o mejoría del paciente. En estos casos, el médico sistémico nunca manda al paciente a dejar su quimio o radioterapia, sólo se agregan Adaptógenos al tratamiento bajo la premisa de que éstos ayudarán a reducir los efectos secundarios y colaborarán con el bienestar del paciente.

Es decir, los médicos pertenecientes a esta rama de la ciencia admiten en el fondo que el tratamiento tradicional es el que cura o ayuda al paciente (si está en etapas no terminales de la enfermedad, por supuesto), y sin embargo, el libro bandera del doctor Olalde, pionero de la medicina sistémica se vende bajo el título “El cáncer sí se cura”. Y es precisamente esta mentira lo que lleva a la Federación Farmacéutica Venezolana a rechazar la medicina sistémica.

De acuerdo con un manifiesto público relativo a la medicina sistémica, emitido el 4 de noviembre de 2010 por la FFV, la información que recibe el público es que los Adaptógenos poseen propiedades curativas milagrosas, sin que éstos cuenten con “evidencia científica avalada por protocolos clínicos aprobados por el ente regulatorio nacional”. Además, el organismo condena que haya médicos que suministren como único tratamiento a determinadas patologías, productos Adaptógenos.

 

Todo está en la mente

A pesar de todo lo explicado, no hay que olvidar que todo medicamento tiene un componente psicosomático (si crees que puede funcionar, es posible que funcione). Sin embargo, esto no da rienda suelta a aclamar la validez de un producto farmacológico, y mucho menos justifica que se le retire a un paciente su tratamiento tradicional para colocarle un Adaptógeno.

 

De acuerdo con la Federación Farmacéutica Venezolana, estos productos “no pueden destinarse al diagnóstico, tratamiento o prevención de enfermedad alguna, pues su función se encuentra limitada a ser coadyuvantes en el tratamiento de algunas afecciones”.

 

Esto, y la exhortación que hacen los miembros del Instituto Nacional de Higiene a la población a no consumir esta clase de productos, son elementos que se debe tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de creer en los postulados del doctor Olalde y consumir Adaptógenos.


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El Casino donde se juega al movimiento

Oscar Domínguez y Natalia Rossell, bailadores profesionales de salsa casino

La Salsa Casino en poco más de 10 años ha arrastrado a miles de niños, jóvenes y adultos a una pasión que los ha reconectado con los ritmos latinos y los ha impulsado a modificar la esencia misma del bailar venezolano.

Una moda para algunos, una pasión para otros; la Salsa Casino es, en definitiva, un pedacito de la cultura cubana que ha llegado a Venezuela para quedarse y modificar nuestro modo de bailar y escuchar la salsa.

Este baile nacido en Cuba en la década de los 50 bajo el nombre de “Rueda de Casino” se diferencia radicalmente de la salsa como la conocíamos en Venezuela. Requiere la coordinación de varias parejas, del manejo de un lenguaje en común que se conforma de frases como: Métele el dedo, vacílala y llévala pal’ cielo; y se baila con un tipo de salsa distinto (la timba).

Sin embargo, tal vez por su vistosidad casi coreográfica, por el disfrute grupal o simplemente por moda, la salsa casino logró infiltrarse en la vida caraqueña y no parece tener intenciones de cesar esa seducción increíble que ha atrapado tanto a los jóvenes como a los viejos; a los de izquierda, a los de derecha, a los del centro y, en definitiva, a todos aquellos que, como buenos venezolanos, no se pierden una oportunidad de hacer catarsis por medio del baile.

Un pedacito de Cuba en Venezuela

La salsa casino llegó a Venezuela casi por casualidad. Pedro González migró desde Cuba en el 93 y, años después, en una fiesta se puso a experimentar bailar casino con un compatriota y dos venezolanas que “se dejaban llevar bien”. Ante la insistencia de estas dos muchachas que quedaron prendadas del bailes comenzaron a darles clases y poco a poco se les fue sumando gente hasta convertirse en una avalancha.

Lo ideal es que la Rueda de Casino se baile con timba, que según Pedro González, es una sonoridad distinta a la salsa, que surgió en los 80 bajo la influencia del son cubano, el jazz y el rap, y por lo tanto posee un ritmo mucho más fuerte y marcado.

De Rueda de Casino a la “familia” de Salsa Casino

En Venezuela se llama Salsa Casino. Se trata básicamente de lo mismo con otro nombre que resultó más comercializable, pero no hay que pasar por alto que cada cultura le da un toque de sí a todo lo foráneo que admite; la Rueda de Casino ha irrumpido en el ser y en el bailar del venezolano, pero no sin antes ceder un poco de sí misma.

En Venezuela ya existe una Organización de Salsa Casino, que nació hace cuatro años de la mano de Pedro González ante la necesidad de unificar criterios de enseñanza entre las decenas de academias que existen actualmente en el país.

Esto de unificar criterios se hace difícil en tanto que el auge de la Salsa Casino en Caracas ha dado pie a que surjan muchísimas academias de las cuales sólo aproximadamente una veintena están suscritas a la Organización Salsa Casino de Venezuela, por ejemplo.

La Salsa Casino no es una disciplina de baile que requiera largos años de estudio y práctica como el ballet o el flamenco, por lo cual, según José Ascanio, organizador de la competencia Casino en Escena, los practicantes de Salsa Casino no se pueden denominar realmente bailarines, sino bailadores. Con un par de años de práctica un bailador puede aventurarse a enseñar a otros, por lo que los cursos y academias proliferan.

Sin embargo, y a pesar de este crecimiento casi descontrolado, Pedro González advierte que los involucrados en el movimiento de la Salsa Casino en Venezuela son una especie de familia. Dice que los que comenzaron con este movimiento se siguen conociendo, y los que se incluyeron posteriormente se fueron involucrando en el círculo. No fue algo que se dio en distintas regiones del país de manera separada; aquí de algún modo todos hablan el mismo idioma y todos saben quién es quién.

El baile en una ciudad dividida

Esta es probablemente la razón para que José Ascanio diga que las rumbas caraqueñas son muy sanas y Hilder Bernal, director de la Academia Habana Caracas, afirme que en las rumbas casineras no importa de qué estrato social vengas porque todos se reúnen con una pasión en común que sobrepasa las diferencias sociológicas.

Cuando Hildel Bernal comenta que al estar en una fiesta con las academias de Salsa Casino “no te importa la clase (de las personas) ni nada”, no es precisamente porque esté delirando. Realmente a la hora de salir un jueves a Chapis o un miércoles a Bashshar, tu tarjeta de presentación es más la cinética que la política.

Además, aunque la salsa está más arraigada en los estratos bajos de la sociedad caraqueña, la Salsa Casino ha logrado romper barreras. Si bien la mayoría de las academias de Salsa Casino se encuentran en el oeste de la ciudad, la Salsa Casino ha ido introduciendo y atrapando a los jóvenes y adultos de clase media y alta. Por ejemplo, Alejandro Amabilli, estudiante de la UNIMET que nunca había bailado salsa, desde hace un poco más de año y medio se metió de lleno en la salsa casino y confiesa que ahora su iPod está lleno de salsa y que le aburre ir a Le Club.

Hilder Bernal cree que este acercamiento de los estratos altos caraqueños con un género musical característico de las clases bajas se debe también a la influencia de las generaciones anteriores. En general los padres de los jóvenes de hoy en día crecieron con un mayor lazo con la salsa, y no todos los adinerados de hoy vivían así cuando eran jóvenes.

Este baile tampoco respeta límites de edad. Las academias están abiertas a trabajar con niños y jóvenes (desde los 8 años en el caso de Habana Caracas) hasta adultos de la tercera edad (Pedro González han tenido alumnos cercanos a los 80 años).

Salsa para “La High”

Solar Latino también nació casi por casualidad. Oscar Domínguez comenzó enseñándole a su prima y amigos hace aproximadamente ocho años, y en 2006 decidió formar Solar Latino con su hermano Christian Domínguez y Alberto Díaz.

La academia ya cuenta con 5 sedes entre Santa Mónica y La Lagunita, y tal como una bola de nieve, esto no se detiene. Del cuerpo de baile de Solar Latino salió una iniciativa tan arriesgada en cuanto al target socio-económico como la creación de la academia. Rubén Urdaneta y Alejandro Amabilli, miembros del cuerpo de baile de Solar Latino, tienen planificado abrir un curso de Salsa Casino en la UNIMET a mediados de Mayo. Urdaneta y Amabilli cuentan que a medida que sus amigos y conocidos los veían bailar en fiestas y reuniones se interesaban cada vez más en aprender, hasta que un día se dieron cuenta de la enorme posibilidad que les presentaba toda la gente que quería bailar salsa “como ellos” y comenzaron a buscar la forma de abrir un curso en su universidad.

También del seno de Solar Latino surgió Gapachá Eventos, una iniciativa para crear espacios de rumba latina en el este de Caracas para los bailadores de clase media y alta. Desde mediados del año pasado hasta enero de 2011 (fecha de cierre de ONE) Guapachá Eventos, dirigido por Oscar Domínguez, trabajó con el local ONE en el Centro Comercial San Ignacio para producir los “Jueves de Latin Nights”, que se convirtieron en la parada obligatoria de los casineros “sifrinos”, y demostraron el potencial, hasta entonces ignorado, que tiene este movimiento en el este de Caracas.

Moda o permanencia

Todos los entrevistados involucrados en este movimiento concuerdan en que la salsa Casino se instaló, compró su antena de DirecTV, y de aquí no la saca ni la G.N.; y todo parece indicar que este baile puede cambiar el modo en que la sociedad ve la salsa.

Aunque Francisco Huenufil, bailador y sociólogo, cree que este cambio “no ocurrirá con nosotros directamente ni a corto plazo”, sino que es algo generacional que se verá “en los hijos de los que hoy bailamos”, Oscar Domínguez asegura que “ya bailar salsa cabilla no es sólo para gente guapachosa o de bajos recursos” y Pedro González cree que la Salsa Casino se puede mezclar con el estilo de bailar venezolano de manera inseparable, como sucedió en Cuba; por lo que vale la pena mantenerse al tanto de cómo se mueve el “casino” en Venezuela.

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