El Casino donde se juega al movimiento

Oscar Domínguez y Natalia Rossell, bailadores profesionales de salsa casino

La Salsa Casino en poco más de 10 años ha arrastrado a miles de niños, jóvenes y adultos a una pasión que los ha reconectado con los ritmos latinos y los ha impulsado a modificar la esencia misma del bailar venezolano.

Una moda para algunos, una pasión para otros; la Salsa Casino es, en definitiva, un pedacito de la cultura cubana que ha llegado a Venezuela para quedarse y modificar nuestro modo de bailar y escuchar la salsa.

Este baile nacido en Cuba en la década de los 50 bajo el nombre de “Rueda de Casino” se diferencia radicalmente de la salsa como la conocíamos en Venezuela. Requiere la coordinación de varias parejas, del manejo de un lenguaje en común que se conforma de frases como: Métele el dedo, vacílala y llévala pal’ cielo; y se baila con un tipo de salsa distinto (la timba).

Sin embargo, tal vez por su vistosidad casi coreográfica, por el disfrute grupal o simplemente por moda, la salsa casino logró infiltrarse en la vida caraqueña y no parece tener intenciones de cesar esa seducción increíble que ha atrapado tanto a los jóvenes como a los viejos; a los de izquierda, a los de derecha, a los del centro y, en definitiva, a todos aquellos que, como buenos venezolanos, no se pierden una oportunidad de hacer catarsis por medio del baile.

Un pedacito de Cuba en Venezuela

La salsa casino llegó a Venezuela casi por casualidad. Pedro González migró desde Cuba en el 93 y, años después, en una fiesta se puso a experimentar bailar casino con un compatriota y dos venezolanas que “se dejaban llevar bien”. Ante la insistencia de estas dos muchachas que quedaron prendadas del bailes comenzaron a darles clases y poco a poco se les fue sumando gente hasta convertirse en una avalancha.

Lo ideal es que la Rueda de Casino se baile con timba, que según Pedro González, es una sonoridad distinta a la salsa, que surgió en los 80 bajo la influencia del son cubano, el jazz y el rap, y por lo tanto posee un ritmo mucho más fuerte y marcado.

De Rueda de Casino a la “familia” de Salsa Casino

En Venezuela se llama Salsa Casino. Se trata básicamente de lo mismo con otro nombre que resultó más comercializable, pero no hay que pasar por alto que cada cultura le da un toque de sí a todo lo foráneo que admite; la Rueda de Casino ha irrumpido en el ser y en el bailar del venezolano, pero no sin antes ceder un poco de sí misma.

En Venezuela ya existe una Organización de Salsa Casino, que nació hace cuatro años de la mano de Pedro González ante la necesidad de unificar criterios de enseñanza entre las decenas de academias que existen actualmente en el país.

Esto de unificar criterios se hace difícil en tanto que el auge de la Salsa Casino en Caracas ha dado pie a que surjan muchísimas academias de las cuales sólo aproximadamente una veintena están suscritas a la Organización Salsa Casino de Venezuela, por ejemplo.

La Salsa Casino no es una disciplina de baile que requiera largos años de estudio y práctica como el ballet o el flamenco, por lo cual, según José Ascanio, organizador de la competencia Casino en Escena, los practicantes de Salsa Casino no se pueden denominar realmente bailarines, sino bailadores. Con un par de años de práctica un bailador puede aventurarse a enseñar a otros, por lo que los cursos y academias proliferan.

Sin embargo, y a pesar de este crecimiento casi descontrolado, Pedro González advierte que los involucrados en el movimiento de la Salsa Casino en Venezuela son una especie de familia. Dice que los que comenzaron con este movimiento se siguen conociendo, y los que se incluyeron posteriormente se fueron involucrando en el círculo. No fue algo que se dio en distintas regiones del país de manera separada; aquí de algún modo todos hablan el mismo idioma y todos saben quién es quién.

El baile en una ciudad dividida

Esta es probablemente la razón para que José Ascanio diga que las rumbas caraqueñas son muy sanas y Hilder Bernal, director de la Academia Habana Caracas, afirme que en las rumbas casineras no importa de qué estrato social vengas porque todos se reúnen con una pasión en común que sobrepasa las diferencias sociológicas.

Cuando Hildel Bernal comenta que al estar en una fiesta con las academias de Salsa Casino “no te importa la clase (de las personas) ni nada”, no es precisamente porque esté delirando. Realmente a la hora de salir un jueves a Chapis o un miércoles a Bashshar, tu tarjeta de presentación es más la cinética que la política.

Además, aunque la salsa está más arraigada en los estratos bajos de la sociedad caraqueña, la Salsa Casino ha logrado romper barreras. Si bien la mayoría de las academias de Salsa Casino se encuentran en el oeste de la ciudad, la Salsa Casino ha ido introduciendo y atrapando a los jóvenes y adultos de clase media y alta. Por ejemplo, Alejandro Amabilli, estudiante de la UNIMET que nunca había bailado salsa, desde hace un poco más de año y medio se metió de lleno en la salsa casino y confiesa que ahora su iPod está lleno de salsa y que le aburre ir a Le Club.

Hilder Bernal cree que este acercamiento de los estratos altos caraqueños con un género musical característico de las clases bajas se debe también a la influencia de las generaciones anteriores. En general los padres de los jóvenes de hoy en día crecieron con un mayor lazo con la salsa, y no todos los adinerados de hoy vivían así cuando eran jóvenes.

Este baile tampoco respeta límites de edad. Las academias están abiertas a trabajar con niños y jóvenes (desde los 8 años en el caso de Habana Caracas) hasta adultos de la tercera edad (Pedro González han tenido alumnos cercanos a los 80 años).

Salsa para “La High”

Solar Latino también nació casi por casualidad. Oscar Domínguez comenzó enseñándole a su prima y amigos hace aproximadamente ocho años, y en 2006 decidió formar Solar Latino con su hermano Christian Domínguez y Alberto Díaz.

La academia ya cuenta con 5 sedes entre Santa Mónica y La Lagunita, y tal como una bola de nieve, esto no se detiene. Del cuerpo de baile de Solar Latino salió una iniciativa tan arriesgada en cuanto al target socio-económico como la creación de la academia. Rubén Urdaneta y Alejandro Amabilli, miembros del cuerpo de baile de Solar Latino, tienen planificado abrir un curso de Salsa Casino en la UNIMET a mediados de Mayo. Urdaneta y Amabilli cuentan que a medida que sus amigos y conocidos los veían bailar en fiestas y reuniones se interesaban cada vez más en aprender, hasta que un día se dieron cuenta de la enorme posibilidad que les presentaba toda la gente que quería bailar salsa “como ellos” y comenzaron a buscar la forma de abrir un curso en su universidad.

También del seno de Solar Latino surgió Gapachá Eventos, una iniciativa para crear espacios de rumba latina en el este de Caracas para los bailadores de clase media y alta. Desde mediados del año pasado hasta enero de 2011 (fecha de cierre de ONE) Guapachá Eventos, dirigido por Oscar Domínguez, trabajó con el local ONE en el Centro Comercial San Ignacio para producir los “Jueves de Latin Nights”, que se convirtieron en la parada obligatoria de los casineros “sifrinos”, y demostraron el potencial, hasta entonces ignorado, que tiene este movimiento en el este de Caracas.

Moda o permanencia

Todos los entrevistados involucrados en este movimiento concuerdan en que la salsa Casino se instaló, compró su antena de DirecTV, y de aquí no la saca ni la G.N.; y todo parece indicar que este baile puede cambiar el modo en que la sociedad ve la salsa.

Aunque Francisco Huenufil, bailador y sociólogo, cree que este cambio “no ocurrirá con nosotros directamente ni a corto plazo”, sino que es algo generacional que se verá “en los hijos de los que hoy bailamos”, Oscar Domínguez asegura que “ya bailar salsa cabilla no es sólo para gente guapachosa o de bajos recursos” y Pedro González cree que la Salsa Casino se puede mezclar con el estilo de bailar venezolano de manera inseparable, como sucedió en Cuba; por lo que vale la pena mantenerse al tanto de cómo se mueve el “casino” en Venezuela.

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Acerca de adriag91

B.A. in Mass Communication with focus on editorial design and a M.A in Marketing. I'm a venezuelan living in Spain.
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